Hasta un 40 % de Cuba estará la noche de este viernes en apagón simultáneo durante el horario de mayor consumo, según el estimado diario difundido por la compañía estatal Unión Eléctrica (UNE).

El país sufre desde hace meses una crisis energética, agravada desde el paso del huracán Ian a finales de septiembre. En algunos puntos los apagones son de hasta doce horas diarias.

La UNE estima que la capacidad de generación eléctrica en el horario pico será de 1.956 megavatios (MW) para una demanda máxima de 3.150 MW.

El déficit -la diferencia entre oferta y demanda- ascenderá a 1.194 MW, el 61 % de la capacidad de generación máxima.

La afectación -lo que se desconectará realmente- será de 1.264 MW, de los que la UNE atribuye 105 a los daños ocasionados por Ian.

Los apagones -por roturas y fallos en las anticuadas plantas termoeléctricas, la falta de combustible y los mantenimientos programados- son habituales desde hace varios meses en la isla.

Siete de las ocho centrales terrestres tienen más de 40 años, cuando la edad media de estas infraestructuras es de 30. De los veinte bloques de generación, ocho se encuentran este viernes parados por avería y otro está en mantenimiento.

El Gobierno cubano anunció en septiembre que pretende reducir los apagones antes de finales de este año con reparaciones y nuevas inversiones.

Entre julio y septiembre solo se registraron dos días sin cortes del suministro, según los datos de la UNE cotejados por EFE.

Los cortes en el suministro lastran todos los ámbitos de la economía y afectan de forma notable la vida diaria de los cubanos, lo que está azuzando el descontento social en un país que atraviesa una severa crisis económica desde hace dos años.

Desde julio se han registrado protestas en todo el país por este motivo, que se han incrementado en los últimos días a raíz de los efectos de Ian en el sistema eléctrico nacional. El medio independiente Proyecto Inventario ha registrado cerca de cien desde el 29 de septiembre.

Destacan aquí los dos días de manifestaciones en Nuevitas (oriente) y las casi 50 sentadas, cacerolazos y bloqueos de vía que se produjeron en La Habana en los días posteriores al huracán.

Son protestas eminentemente pacíficas que en ocasiones han sido reprimidas con violencia por las fuerzas de seguridad. Activistas han denunciado una treintena de detenciones.

Los apagones fueron uno de los principales motivos tras las protestas contra el Gobierno del 11 de julio del año pasado, las mayores en décadas. 

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