Que afán tiene la gente de llamar la atención y alarmar a otros aun en momentos de tensión. El tema se desprende de la práctica de videos y fotografías que en ocasiones circulan en redes sociales sin mayores datos o con información falsa. En una situación de tanta vulnerabilidad como la que vive Haití y el peligro que puede representar para los dominicanos, no es gracioso viralizar imágenes que nada tienen que ver con la realidad.

Confusión peligrosa

Hace unos días, muchas personas pudieron ver y, aprovecharon para enviar y reenviar un posible video que escenificaba la violencia en Haití, cuando en verdad se trataba de una revuelta en Burkina Faso, un país de África donde se dio un golpe de Estado. No se sabe quién se dedicó a coger estas imágenes para alarmar a los dominicanos haciéndoles creer que se trataba de un problema serio en el hermano país. Desconcertada con este tipo de acciones, me fui a una ciudad fabulosa donde no solo reina la paz, sino que se toman medidas en cuenta respecto al uso de las redes y otros medios de comunicación. Antes de poner a rodar una imagen, una información es de rigor estar seguros de su veracidad.

Como Santo Tomás

En aquella ciudad fabulosa, sí funciona la frase bíblica ‘ver para creer’, como Santo Tomás. Claro, en el buen sentido de la palabra, no por ser incrédulo, sino para ser precavido. Antes de alguien emitir un juicio o dar a conocer cualquier dato con relación a determinado tema hay que investigar bien qué tan cierto o falso puede ser, qué tan beneficioso o dañino puede resultar lo que se publica. Una vez depurado lo que se quiere dar a conocer, no hay ninguna objeción para divulgar lo que se quiere. Allí hay libertad de expresión a base de concienciación.

A tomar en consideración

De regreso a la realidad, me doy cuenta de que hacen más daño los temores infundados que las revueltas que puedan existir. El solo hecho de asustar a alguien con la posibilidad de lo que puede llegar a pasar, va desgastando las emociones y quién sabe hasta si la salud física, pues hay personas a las que el miedo a lo que no está en sus manos controlar, les puede causar serios problemas. Sería bueno que tomáramos consciencia respecto a lo cuidadoso que debemos ser con lo que publicamos, pues hay casos que también nos dejan muy parados como medio, como persona o como país. No olvidemos que las alarmas pueden ser un arma de doble filo y, que también puede acabar con la credibilidad de quien pone a rodar informaciones falsas que no contribuyen absolutamente a nada, solo a crear desasosiego y malestar. 

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