WASHINGTON.-El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, propuso a Rusia extender durante cinco años el último tratado de desarme vigente entre ambas potencias nucleares, el Nuevo Start, que expira el próximo 5 de febrero, informó ayer la portavoz de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki.

“Puedo confirmar que Estados Unidos buscará una extensión de cinco años”, dijo Psaki en una rueda de prensa en la Casa Blanca.

La declaración de Psaki se produce conforme se aproxima el plazo del 5 de febrero para renovar el tratado Nuevo Start o Start 3.

El expresidente Donald Trump intentó en los últimos meses extender por un periodo más corto que cinco años el tratado Nuevo Start, pero fracasó a la hora de llegar a un acuerdo después de que su enviado nuclear pasara meses intentando persuadir a China para que se uniera a dicho pacto antes de tirar la toalla.

Esta semana, el Kremlin ya dijo que seguía comprometido a extender el Nuevo Start durante cinco años y estaba a la espera de “propuestas concretas” de Biden, que tomó posesión el miércoles.

Si el tratado expirara, Moscú y Washington podrían desplegar un número ilimitado de submarinos, bombarderos y misiles nucleares, que muchos temen que pueda desencadenar una carrera armamentística.

El maletín nuclear
¿Quién tiene el maletín nuclear? Se trata de una maleta de unos 20 kilos de cuero negro que siempre acompaña al presidente de Estados Unidos y que contiene los protocolos necesarios para lanzar un ataque nuclear en cualquier parte del mundo.

Normalmente, la transferencia de un presidente a otro del maletín -conocido como “balón nuclear»- se produce el 20 de enero ante las escalinatas del Capitolio- cuando el nuevo mandatario toma posesión, la maleta pasa de la mano de un soldado a otro, designado para ayudar al nuevo jefe de Estado.

Es un acto discreto, destinado a pasar desapercibido; pero, de suma importancia para la seguridad de Estados Unidos.

En un documental de 2013, el exvicepresidente Dick Cheney (2001-2009) describía ese momento: “Tienes la ceremonia ahí desarrollándose al frente, pero más o menos detrás de una de las grandes columnas, dos tipos están parados allí con su uniforme militar y, en el momento adecuado, uno se acerca para entregárselo al otro”.

Y, cuando ese militar acepta el maletín, “el nuevo presidente es el que tiene el control de los activos nucleares”.

Esta vez, sin embargo, cuando el presidente Joe Biden, juró el miércoles el cargo, su antecesor, Donald Trump, ya estaba a 1,600 kilómetros de distancia en la soleada Palm Beach, al sur de Florida.

Era la primera vez en 151 años que un presidente no acudía a la ceremonia de investidura de su sucesor.

No existe un solo “balón nuclear” y hay al menos tres, explicó el experto en armamento de este tipo Stephen Schwartz en un reciente pódcast del Centro para el Control de Armas y la No Proliferación.

De esa forma, cuando Donald Trump ayer salió de la Casa Blanca a las 8 de la mañana, se llevó consigo el maletín nuclear; y nada más tomar posesión, el nuevo asistente militar del presidente, Biden recibió uno de los dos “balones nucleares”.

Insistencia de Trump

— Tres potencias
El principal punto de fricción entre las dos potencias fue la insistencia del Gobierno de Trump para que China formara parte de las conversaciones sobre el Nuevo Start a pesar de que el gigante asiático se negó.